8 preguntas a Lino García Morales

Lino García Morales es un autor BoD con más de 15 títulos autopublicados y hoy, en este encuentro, nos cuenta un poco acerca de su…

Lino García Morales, amante de la escritura, describe el comienzo de su pasión, cómo es su proceso creativo, cómo ha sido su experiencia con la autoedición y, además, comparte consejos para escritores que se plantean autopublicar por primera vez.

1    ¿De dónde viene tu pasión por la escritura y cómo surgió la idea de tu primer libro?

 

Siempre fui, y soy, un lector voraz. Leo mucho, casi siempre varios títulos a la vez. Me maravillaba viajar y experimentar a través de los libros y claro, lo intenté, probé a hacerlo yo aunque no sirviera para nada. Escribí muchos poemas y cuentos que luego destruí avergonzado; pero siempre me gustó narrar. A los doce años me becaron en un centro deportivo especial. En esa época debía dormir todos los días de la semana, excepto el sábado, muy lejos de mi casa, con otros niños que como yo, se adaptaban a entrenamientos sobrehumanos y a una educación sin contemplaciones de ningún tipo. En esa época eran muy pocos los que tenían un aparato de vídeo “para ver películas de fuera” y no todos tenían un televisor en su casa. Yo me inventé que tenía uno de esos exóticos aparatos y un buen surtido de películas, casi todas de miedo, y entre semana las iba contando antes de dormir. Todos los días un poco. Supongo que esos fueron mis primeras novelas, aunque nunca las escribiera. Mi primeros libros fueron estos: una mezcla de poemas, cuentos sin terminar, y relatos interactivos.

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Lino García Morales

Doctor en Telecomunicaciones y en Restauración de Arte de los Nuevos Medios. Compone música que no es música, toca en bandas de rock que no son bandas de rock, escribe novelas que no son novelas, poemas que no son poemas y cuentos que no son cuentos. Investiga en disciplinas que no son disciplinas y restaura aquello que no es restaurable.

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¿Hasta qué punto influyen tus vivencias personales en tu obra?

No sé si es posible escribir de lo que no que no se conoce o no se haya vivido de una manera u otra. Islas es quizá mi novela más autobiográfica. Una película polaca: ‘Yesterday y La naranja mecánica’, de Kubrick, me inspiraron a escribir mi experiencia de hacer música rock en un país donde todo estaba prohibido, donde todo era sospechoso y subversivo, donde todo era imposible. No es una autobiografía, pero sí, hay bastante de mí y de muchos amigos en ella. Continentes, que conforma una bilogía con ‘Islas’, es también bastante personal; aunque no dejen de ser ficción. En todas las demás intento desaparecer, pero nunca es posible del todo. Cuando pones a un personaje en una situación límite, lo primero que te preguntas es cómo lo resolverías si te ocurriera a ti, no al vecino. Creo que uno siempre escribe de sí mismo camuflado de mil maneras.

Eres un escritor verdaderamente prolífero: tan solo desde 2019 has publicado 15 títulos con BoD. ¿Los has escrito recientemente o son obras rescatadas del cajón de los recuerdos? Si es lo segundo, ¿qué te ha hecho decidirte por sacarlas a la luz finalmente?

A partir de 2019 he escrito cuatro novelas: ¡Pinga!Retrato de un país de mierda y ‘Los días y las noches de un instante’ (aún sin publicar). Todas las demás fueron sucediéndose desde 2006 a partir de mi primera novela: ‘Islas’. Esta la publiqué con una editorial, al estilo convencional, sin embargo no salió bien. En definitiva, no pasó nada; salvo la posibilidad de tener un ejemplar en la mano. Por eso decidí esperar mientras, entre medias, exploré otras editoriales y otras posibilidades (como algún concurso, por ejemplo), sin ningún resultado alentador. En el disco duro se fueron acumulando una a una hasta que os encontré a vosotros: BoD. Recuperé los derechos de ‘Islas’, probé, me convenció; así que fui sacando el resto del “cajón”.

¿Cómo pasas de la idea al manuscrito? Es decir, ¿cuál dirías que es tu proceso de escritura en líneas generales?

Una novela es como una excursión de aventura, es un proceso caótico. Tienes una idea de donde salir y adónde llegar, pero no hay nada preconcebido acerca del viaje; simplemente te dejas llevar por caminos que no conoces, incluso que pueden no estar en el mapa. Esto, es evidente, no es un axioma. Cada escritor tiene su proceso y muchos abogan por una organización rigurosa antes de emprender el viaje.

Yo empiezo a escribir cuando encuentro algo, una motivación, una chispa, lo suficientemente electrizante como para dedicarle esfuerzo. Puede ser una imagen, una palabra, un hecho, lo que sea. Después imagino adónde podría llegar y luego varios puntos de inflexión, al menos dos o tres, por dónde merezca la pena transitar. Con esto es suficiente y todo lo demás se va construyendo sobre la marcha y mientras se construye, se va rectificando y aclarando el camino, que llevará a un final u otro. Cuando llego al final, releo todo varias veces y me olvido (lo paso a amigos, lectores beta, etc.) Varios meses después lo releo (contando con las correcciones y anotaciones que me han pasado) y lo reescribo hasta llegar a la versión final. Solo entonces lo publico.


"Le diría que tuviese mucho cuidado con el arte (el diseño, la imagen, la tipografía); con la sinopsis" 


¿Qué consejos le darías a un escritor que se plantea autopublicar por primera vez?

Autopublicar es sencillo y económico: en muy poco tiempo tendrás tu obra en medio mundo a un clic de cada consumidor; pero ahí no termina todo, más bien empieza.

Le diría que tuviese mucho cuidado con el arte (el diseño, la imagen, la tipografía); con la sinopsis (a veces es lo único que leerá alguien). Le diría que lo más importante es el viaje, no el destino (todo es susceptible de ser conectado, pero algunas conexiones son más originales que otras); que si no tiene de qué escribir, que no lo haga (“la página en blanco” no es un síndrome ni una enfermedad; resulta que no siempre se tiene algo que decir); que sea sincero; que para romper las reglas primero hay que conocerlas (se podría decir que todo está escrito; lo único que puede hacerlo diferente es tu punto de vista); que lo que funciona para unos, por mucho éxito que tenga, no funciona para todos (no hay un método mágico, solo muchos métodos; algunos más aceptados que otros); que la imposición voluntaria de restricciones ayuda a la creatividad (la creatividad tampoco tiene nada de mágica y divina); que escribir es más de actitud que de aptitud (la actitud es la primera de las aptitudes).


"Con la autoedición el proceso es diferente. Escribo con absoluta libertad y control" 


¿Has tenido experiencias con la publicación tradicional? ¿Qué diferencias notaste al publicar en autoedición o en publicación tradicional? ¿Cuáles son las ventajas?

Mi primera experiencia fue con una editorial tradicional; incluso me llevaron en dos ocasiones a la feria de libro en el parque del retiro pero no pasó nada, porque eso no es suficiente si no te conocen, si no eres una marca. Incluso alguna editorial llegó a franquearse: «Me encanta tu trabajo, pero solo publicamos autores conocidos».

Con la autoedición el proceso es diferente, partes de los que te conocen y de las herramientas de difusión que te facilita Internet de las cosas para llegar a los que no te conocen. Debes crear una comunidad e ir ampliándola. Es un trabajo arduo, incierto, pero si se le presta suficiente atención, funciona.

No puedo decir que viva de los ingresos que producen mis libros. No es cierto. No vivo de escribir. No soy un escritor profesional. Pero escribo con absoluta libertad y control. Los libros se imprimen con una calidad exquisita y se distribuyen por todo el mundo; solo debo llegar a esos lectores potenciales, ya sea directamente o a través de los propios lectores.


"Los amigos y lectores beta me ayudan a encontrar gazapos y erratas inevitables, son casi parte del proceso de escritura" 


¿Para qué aspectos de la publicación buscas apoyo externo?

La maquetación y el diseño es casi parte de mi proceso de escritura. Las imágenes y los sonidos son una parte fundamental en la mayoría de mis novelas; algunas incluso llevan un código QR o un hiperenlace a una lista de canciones en Spotify o a una colección de imágenes en Tumblr.

A veces recurro a la obra de algún artista (por fortuna he podido contar con la colaboración de Sonia Alins, Luis Gómez, Lázara Saavedra, Elio Rodríguez), a veces uso imágenes de Unsplash y otras, menos, creadas por mí.

La mayor parte de la corrección también prefiero no delegarla. Los amigos y lectores beta me ayudan a encontrar gazapos y erratas inevitables, son casi parte del proceso de escritura; pero el estilo no. Eso también forma parte de la narración.

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¿Tienes nuevos proyectos de libro en mente?

Sí. He terminado de escribir ‘Los días y las noches de un instante’; ahora está en espera de que la olvide, y he empezado a escribir la novela que sería continuación de ‘¡Pinga!’ y que es probable titule: Wakamba (el título, es de las cosas que suelo cambiar varias veces hasta que me convence). También tengo pendiente terminar otros dos ensayos: ‘Filosofía de la Restauración. Conservación de la imagen’ y ‘Procesamiento de audio digital’.
 

Echa un vistazo al sitio web de Lino García Morales.

Comentarios

  • Me gusta mucho como escribe, coincidimos en una etapa de nuestras vidas pero lo he conocido más a través de sus novelas que en los cinco años en que estudiamos juntos siempre lo he seguido como al resto de los amigos de la universidad. Espero que siga escribiendo para poder seguir disfrutando de su trabajo. Un abrazo Lino

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